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27 noviembre, 2019

Un plan de pensiones es un mecanismo de ahorro voluntario y privado que complementa la pensión de jubilación de la Seguridad Social. Por norma general, hasta que no ocurre la jubilación no se puede acceder a los fondos, pero existe una excepción en el caso del fallecimiento del partícipe. Para ello, vamos a aclarar los tres tipos de sujetos que intervienen en el plan de pensiones:

  1. Promotor del plan de pensiones: se trata de quien promueve la creación del plan, que puede ser empresa, sociedad, entidad, …
  2. Partícipes: define a las personas físicas en cuyo beneficio se crea el plan de pensiones, es decir, a la persona que cubre el plan de pensiones.
  3. Beneficiarios: son las personas que tienen el derecho a recibir las prestaciones del plan de pensiones.

En la norma general, el beneficiario coincide con el partícipe (son los casos de jubilación, incapacidad o dependencia), pero en el caso de fallecimiento, el beneficiario es distinto, y se corresponde con las personas que el partícipe haya designado, y es el caso que analizamos en que el plan de pensiones se tiene en cuenta para la herencia.

En caso de fallecimiento del partícipe, los derechos consolidados del plan de pensiones corresponden a aquellas personas que el partícipe haya designado con antelación mediante el documento específico para ello, el boletín de designación expresa de beneficiario. El partícipe tiene la potestad de definir los porcentajes de herencia que quiera para cada uno de los beneficiarios que haya designado.

En el caso que el partícipe no hubiera designado a ningún beneficiario en la contratación del plan de pensiones, serían nombrados expresamente en el testamento, siempre que lo hubiera. Si no hubiera designación expresa en el testamento, los beneficiarios pasarían a ser los que se indiquen en las especificaciones o reglamento del plan que, en la mayoría de los casos, coincide con los herederos legales, que suelen ser cónyuge y descendientes.

 

Documentación a presentar por los beneficiarios de la herencia del plan de pensiones

  • Solicitud de prestación por fallecimiento.
  • Fotocopia del DNI del beneficiario.
  • Fotocopia del DNI del fallecido.
  • Certificado original de defunción del partícipe del plan de pensiones.
  • Documentación que acredite a los beneficiarios como tales: último boletín de designación de beneficiarios, testamento o declaración de herederos, certificado de últimas voluntades, escritura de herencia, libro de familia y, en su caso, cuaderno particional.

 

Fiscalidad de la herencia de un plan de pensiones

El beneficiario de la herencia del plan de pensiones, al cobrar los derechos consolidados del plan de pensiones, debe conocer que las prestaciones de dicho plan no tributan en el Impuesto sobre Sucesiones.

La cantidad recibida es considerada como rendimiento del trabajo en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), por lo que tributarán por esos rendimientos al tipo marginal que le corresponda en función de la totalidad de ingresos recibidos en el ejercicio, aumentando su base imponible general.

Se puede dar el caso en que el beneficiario fuera una persona jurídica, en cuyo caso se consideraría una renta a incluir en su resultado contable con arreglo a las normas del Impuesto sobre Sociedades.

 

 

¿Qué ocurre cuando el partícipe del plan de pensiones fallece cuando ya ha iniciado el cobro del mismo?

La situación depende del tipo de renta que estuviese percibiendo:

 

Rentas financieras

Se trata de una renta que no tiene ni plazo ni rentabilidad garantizada, percibiéndolo hasta que se agoten las participaciones del fondo de pensiones. En este caso, los beneficiarios percibirán ese capital aún no rescatado por el titular y podrán seguir haciéndolo en forma de rentas periódicas o anticiparlo en forma de capital.

 

Rentas aseguradas

Con esta modalidad lo que hace el asegurado es evitar las oscilaciones de mercado y garantizarse la cuantía de la renta (temporal o vitalicia) mediante la suscripción de estas rentas, que se basan en un contrato de seguro.

Si el asegurado no ha contratado la opción de reversión de sus derechos económicos sobre otra persona, el pago de la renta por parte de la aseguradora se extingue desde el momento del fallecimiento.

En el caso que se hubiese pactado la reversión a favor de otra persona, el beneficiario de esa reversión en una Renta Asegurada Vitalicia seguirá cobrando la renta acordada en el porcentaje establecido con la aseguradora. En el caso de que este beneficiario falleciese, la renta quedaría extinguida. Esto aplica tanto en rentas vitalicias como en rentas periódicas (en este último caso hasta la fecha en que estuviese estipulado en contrato).

Es importante tener en cuenta que las rentas que cuentan con reversión ofrecen una menor renta periódica, precisamente como prima por disponer de esta posibilidad.

 

El capital de fallecimiento

Es una opción que se ofrece en determinados casos y que no es compatible con la reversión de rentas. A través de esta modalidad, si el perceptor de rentas fallece los beneficiarios podrán percibir el capital pendiente o un porcentaje del capital que formalizó la renta, el cual puede oscilar entre el 80% y el 105%. A mayor porcentaje menor importe de renta periódica.

 

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