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Impuesto sobre Sociedades 2025: Opciones para calcular sus pagos fraccionados

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Durante el mes de febrero, las empresas que en 2024 no superaron los seis millones de euros en volumen de operaciones y cuyo ejercicio coincide con el año natural, tienen la posibilidad de modificar la forma de cálculo de los pagos fraccionados del Impuesto sobre Sociedades para 2025. Este cambio resulta especialmente interesante si se prevé que los resultados del próximo año serán más ajustados que los obtenidos en 2024. Esta semana, en el blog de Actium Consulting, tratamos los pagos fraccionados del Impuesto sobre Sociedades.

De acuerdo con el artículo 40 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades (LIS), las empresas deben realizar pagos fraccionados en abril, octubre y diciembre, que actúan como un anticipo de la cuota anual del impuesto. La elección del método de cálculo de estos pagos puede influir de manera significativa en la tesorería de la empresa, por lo que es importante analizar detenidamente las opciones disponibles.

Opciones disponibles para el cálculo de los pagos fraccionados

Existen dos metodologías para determinar estos pagos, cuya elección debe realizarse durante el mes de febrero:

  1. Cálculo según la cuota íntegra del último ejercicio cerrado (art. 40.2 LIS):
    • Método: Se toma como referencia la cuota íntegra del periodo impositivo vencido, a la que se le restan las deducciones, bonificaciones y retenciones. A este resultado se le aplica un porcentaje fijo del 18% para determinar el pago fraccionado.
    • Ventaja: Es un método sencillo que no requiere estimar la base imponible del ejercicio en curso.
    • Inconveniente: Puede conllevar a pagos excesivos si el resultado de 2025 es inferior al del periodo anterior.
  2. Cálculo según la base imponible acumulada del ejercicio en curso (art. 40.3 LIS):
    • Método: Se calcula el pago en función de la base imponible generada en los primeros tres, nueve u once meses del ejercicio. El porcentaje se determina multiplicando por cinco séptimos el tipo de gravamen de la empresa. Por ejemplo:
      • Para sociedades con tipo general del 25%, se aplicaría un 17%.
      • Para empresas con tipo reducido del 23%, el porcentaje sería del 16%.
      • Para entidades de reciente creación con tipo del 15%, se aplicaría un 10%.
    • Ventaja: Este método ajusta el pago fraccionado a la evolución real del ejercicio, evitando adelantos excesivos si la actividad se reduce.
    • Inconveniente: Requiere un mayor esfuerzo contable, ya que implica el cálculo periódico de la base imponible acumulada.

¿Cuándo es interesante cambiar al método de base imponible?

Optar por la modalidad basada en la base imponible acumulada puede ser ventajoso en determinados escenarios, tales como:

  • Ingresos extraordinarios no recurrentes: Si en 2023 o 2024 la empresa registró ingresos extraordinarios (por ejemplo, por la venta de activos) que no se esperan repetir en 2025.
  • Reducción del volumen de negocio: Si se prevé una disminución en la actividad o un incremento considerable en los costes operativos para el próximo año.
  • Facturación concentrada en la parte final del año: En casos en que la mayor parte de la facturación se produce en la última parte del ejercicio, lo que podría llevar a adelantar pagos elevados durante los primeros trimestres.

¿Cómo modificar el cálculo del pago fraccionado?

Para modificar el método de cálculo del pago fraccionado, es necesario presentar el modelo 036 de declaración censal, indicando la elección por el método basado en la base imponible acumulada. Este trámite debe completarse antes del 28 de febrero.

La elección del método de cálculo para los pagos fraccionados del Impuesto sobre Sociedades es un aspecto crucial que puede optimizar la gestión de la tesorería de la empresa. Si se prevé que el ejercicio 2025 presentará resultados más ajustados que los de 2024, cambiar al método de base imponible acumulada puede ayudar a evitar desembolsos anticipados excesivos y mejorar el flujo de caja.

Actium Consulting recomienda evaluar detenidamente la situación particular de cada empresa y, en caso de necesitar asesoramiento específico, ponerse en contacto con expertos para analizar cuál es la opción más adecuada. Una decisión informada en este ámbito no solo contribuye a una mejor planificación fiscal, sino que también fortalece la estabilidad financiera a mediano y largo plazo.

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